viernes, 25 de mayo de 2018

La burbuja inmóvil diaria


Efervescente, envuelta en su burbuja, Martha Carmela se siente tan fresca, tan ingrávida que parece que pierde los pies, y esa fatiga de andar todo el día con los tacones altos, puntiagudos, innecesarios. Un pequeño paraíso redondo, es lo único que necesita. La ventaja es que esas esferas se reproducen por bipartición, ella las desea y surgen. Toda la casa vital y espumante se ha convertido en un bullicio de agua. Como en una ampolla enorme, Martha Carmela, gira, se toca, fluye en su humedad, se condensa. Sus recuerdos se licúan, se hacen jugo, agua pesada y secreta. El tiempo se hace lento, su cuerpo, ya viscoso, comienza a oler a sopa, suculenta, tibia. ¡Ay, la envidia!. Siempre desnuda, sin freno, envuelta en esa envidiable burbuja inmóvil diaria. 

jueves, 24 de mayo de 2018

Tundir olvido


Tundir olvido era su aspiración. Con rigor, se abismó a esa lejanía, donde el ojo aprende a ver los medios tonos, que difusos, se esparcen por la tierra. Errante, su campo de batalla: los reflejos. Los sonidos eran esos ecos que le llegaban envueltos en polvo por el sol molidos. No era explorador, ni antropólogo, era un hombre simple con una - como dicen- sensibilidad a flor de piel. Su anonimato era un prodigio de obstinación. Lo conocí por accidente, vendedor de forraje, tenía que visitar ranchos y a veces decrépitas granjas en los lugares más apartados del país. Ahí donde había ganado, mi visita era obligada. 
Cuando llegué a Yuya, un pueblito a cuarenta quilómetros de Pachuca, lo vi, como dormido, endurecido por tanto polvo. Bebía una cerveza, caliente, en ese tendajón todo estaba caliente, el refrigerador descompuesto tenía las botellas bien ordenadas fingiendo frescura.

- No va encontrar nada fresco en este pueblo. Me dijo, amigablemente.
- Me llamo Martín, le contesté. De todos modos me tomo una cerveza que traigo polvo en la garganta.
- Así es, es inútil cambiar lo irremediable. Yo estoy de paso y ¿Tú?. Me extendió la mano para saludarme. Me llamo Eladio.
- Vendo forrajes, hago la venta y me regreso. Dos días o tres. No más. ¿Vives aquí, Eladio? 
- Estoy de paso, como tu.
- ¿Vendes algo?
- Nada. Nunca he vendido nada porque no tengo compradores.
- Pues, ¿qué vendes?
- Olvido.
- No juegues.
- Es verdad. Hago surco para que me olviden. Hoy platicamos pero mañana nunca nos volveremos a ver.
- ¿Andas huyendo?
- Eso se puede decir. Huyo de los otros, de ti, por ejemplo. 
- Eres un errante.
- Eso. Me vale esa palabra.

Su cara era dura, pero sin culpa, no había la queja del sacrificio. Eladio se quedó quieto. No volvió hablar. Me dio como tristeza. Sentía ganas de llorar. Yo tenía que seguir. Seguir ¿para dónde? Al ver a Eladio, me volvió a dar tristeza. Empecé a sentir miedo, algo como un remordimiento me punzaba.  Como si de repente el aire fuese amargo y tibio como la cerveza. Tuve que hacer un esfuerzo para no abandonarme, para no desistir. Eladio, salió como anima difusa en medios tonos. Tiene razón, me digo, nunca tendrá compradores.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Cadencia perdida


Como arroyo de serpentina su cadera se movía. Sí, que se movía. Al anochecer, los timbales sonaban sin ser vistos, pero ella los escuchaba. Para nosotros es tan extraño que alguien pueda moverse de memoria, porque no hay música, ni malecón, que sería lo adecuado. Aquí, en plena calle, a la hora que la gente sale del trabajo. Harta, meticulosamente desabrida, y ella, descalza, comienza a bambolearse, a mecerse como aquella prima Norma, con su radio a todo volumen. Pero ella, la de la Avenida Principal, se distingue porque no hay radio, la música es interior. Por eso la vemos de manera extraña, pensamos que está fallida. Si no escuchamos esa música no podemos incorporarla a nuestros cuerpos. Es verdad, se mueve bien, pero la incertidumbre, precipita nuestra reacción hosca, violenta. Ella parece que no oye, está en trance. Ni siquiera nos mira. Mis hermanas lloran de rabia. Envidian esa soltura, esa libertad corporal. Cuando llegan a casa, mis hermanas se miran al espejo, no entienden porque no pueden bailar como ella, sin inhibiciones, con su música interior. Deciden buscarla, hablar con ella. La encuentran a dos calles de donde acostumbra moverse o bailar, nunca lo sabremos. Le preguntan, le suplican, ella las mira azorada. Llevan un radio, lo encienden, le piden que las enseñe a moverse, a ser libres. Ella se asusta, la tratan de calmar, le preguntan su nombre. Ella no entiende. No recuerda. No se acuerda de nada.

martes, 22 de mayo de 2018

Los ahorcados


Un mayo que viene del futuro con sangre viva de las calles muertas. Ellos llevan el lobo, el cereal de su alma creciendo en el yugo entre las épocas. Pelear para que todos tengan la honesta muerte y el olivo crezca pecho a pecho hasta ser adulto, sin plomo en la carne. No saben donde vaciar sus bolsillos. La gente los mira, los desprecia, por sucios, por esas ideas que duelen si se viven. Sus madres no tuvieron tiempo de apartarlos; sus esposas los siguieron como raíz que se comparte. Ganando con el brazo el honor de pisar la tierra con el pie desnudo. Las almas débiles se esconden, como siempre, pegando sus canas en su cómodo sillón. Ellos son inmortales en la espera y nosotros, desollados de presente, los nombramos.

lunes, 21 de mayo de 2018

Lección decimoquinta


A veces el tiempo se palpa áspero cuando las puertas crepitan en su vestidura carcomida.
Un gesto de materia que nos obliga a mirar, sugestionados, la abolición de  la entrada.

Fotografía: Por las Ruas de Oporto, Portugal.

domingo, 20 de mayo de 2018

Nuevo hogar para un mejor nombre


En respuesta al aviso marinado, quince sugerencias llegaron, la Sirena, consumida por los relámpagos de la ansiedad, siguió por azar una de las coordenadas, la que comenzaba con el número siete -al fin supersticiosa-. Nadó con ese hueco en en la boca del estomago y al llegar se quedó sin canto al ver la maravilla profunda, azul intenso, agua fría irreprochable. Se alejaron sus temores, se disolvieron esos callos que le nacieron en su aleta a causa de la incertidumbre. Sólo espera ese ojo carnal que la alimenta y entretanto, se deja dormir, se suelta al sueño y quiere bautizarse de nuevo con un nombre que vibre hasta la superficie. Clámide, Licurga, Procástina, Merodea, Fugata. Todos esos nombres le rondan como rémoras. Perdida, sin guía, ha entrado en crisis, chapotea indecisa con un humor de amarga alga. 
Se solicita una vez más su invaluable colaboración para enviar, siempre por este medio, el nombre que más se aviene a su figura. Ustedes la vieron en su corta pero fructífera estadía en el ácido nítrico. No tarden, ella enloquece sin nombre en lo profundo.

viernes, 18 de mayo de 2018

Mudanza comestible


El Señor Sopa se atragantó con una sopa de espinacas. Nadie en su sano juicio, con este calor, se atreve hacerlo. Es temerario y el Señor Sopa lo sabe por eso siempre busca comer sopas en las condiciones más adversas. La Sopita, su esposa, compañera de sus mejores viandas, condimenta su compañía con un recetario, que ya alcanza las trescientas páginas. Pero ese día, la espinaca estaba correosa, y a la segunda cucharada el Señor Sopa, comenzó a faltarle la respiración. De inmediato La Sopita, se abalanzó y logro sacarle la la alcachofa con los dedos. Tal fue el susto que cambiaron sus hábitos, nuca sus preferencias. Desde ahora, todas las sopas son trituradas: bróculi, zanahoria, acelga, garbanza, son pasadas por la licuadora.
Si ustedes saben la manera de preparar el pollo rostizado, que pueda evitar los huesitos, se agradecería la información, que al Señor Sopa se le ha ocurrido ampliar su horizonte gustativo. 

jueves, 17 de mayo de 2018

miércoles, 16 de mayo de 2018

Aviso marinado


A causa de la burbuja inmobiliaria se solicita arrecife, collado, ría, no importa si es el norte o sur, si el agua es helada o tibia. Con amplitud de miras. De preferencia que los vecinos cercanos tengan los oídos destapados.
Mandar coordenadas por este medio que yo nadaré a visitarlo. Urge.

*Placa de zinc grabado con la sirena en su cueva en el proceso de corrosión en el ácido nítrico.

martes, 15 de mayo de 2018

Duopolio


Hay duetos que permanecen para beneplácito de las ciudades. Así como la geometría de las órbitas estelares, se necesitan.

Fotografía: pelas ruas de Barcelos, Portugal.

lunes, 14 de mayo de 2018

Le decían el "Cobra"


Astroso pero erguido al “Cobra” se le notaba la ambición con esas chamarras que usaba, de piel de caguama, de avestruz, de iguana y esas cadenas de oro entrelazadas con la imagen de Nuestra Señora de Los Remedios. Sus amigos, empleados menores, sólo tenían para un tequila o una cerveza caguama, los sábados en el negocio del Negro. Ese viejo adorable que les fiaba los tragos cuando no había manera de pagar. 
El Cobra era otra cosa, listo desde chavalito, sabía hacer negocios, le sacaba punta a toda situación. Televisiones, radios, salas y comedores, refrigeradores, joyas, y hasta casas en la Colonia del Valle. Todo vendía. Hipnotizaba con esa labia, te podía vender hasta tu propia casa. Y para cobrar… una Cobra. Por eso, una combinación de recuerdos y esa admiración por las noches en el Run Run, un cabaret de medio pelo, lo llevó al sin retorno.
Lo sacaron entre cuatro, olía a chupe y a cigarro. Siempre hay otro hocicón que también se cobra a lo grande. Si no, que lo diga la Bertha, una morena en disputa, bien cobradora.

sábado, 12 de mayo de 2018

Sentencia diurna


La legítima defensa se preserva atinadamente en bronce a la cera perdida, sobre todo a las tres y veinte de la tarde. A las siete, comenzamos a sentir desánimo. 

Fotografía:  Estação de caminhos de ferro e Homenagem ao alcaide Nuno Gonçalves e seu filho …Barcelos Portugal.

viernes, 11 de mayo de 2018

El instinto de la Sirena


Se le hacía tarde. Tenía que llegar a parir, algo que no sucedía desde hace 30 años. Sola y alimentada con los posibles padres de su criatura no tenía como llegar al arrecife donde había decidido dar mar al producto de sus entrañas.
Un delfín, por ventura pasaba distraído, y como tiene el oído fino, se dio cuenta que ese sonido que percibía era de alumbramiento. Solícito, sin preámbulos, se ofreció a llevar a la sirena al arrecife, ella, transida, aceptó de inmediato y subida al delfín comenzó a entonar canciones de cuna tan tiernas, que los niños se soltaron del cuidado de sus madres y se internaron al mar seducidos.
Ella, con su indiscutible instinto maternal, después de parir a su sireno, acogió a todos los cuerpecitos que flotaban hinchados al rededor del arrecife, para llevarlos hasta fondo del mar.

jueves, 10 de mayo de 2018

El Señor Marcial


El Señor Marcial posee un pensamiento piramidal. Siempre tenía sus ángulos en guardia. Rigor y elegancia, síntesis y argumentos impecables. Una lástima que la realidad del día a día lo aniquilara desde todos los puntos de vista.

miércoles, 9 de mayo de 2018

domingo, 6 de mayo de 2018

Camellando


Hay domingos tan camellos que dan ganas de jorobar la semana. Hay tal reposo, que la luna se asoma, los grillos roncan entre las plantas y parece que cantan. Es tal la dilatación que todo es absorbido por esa agujero del séptimo día.
Seamos razonables, los camellos son pasivos, son buenos para la carga, es por eso que lo digo.

sábado, 5 de mayo de 2018

El Grito


El día de ayer llegó del sur, dese Santiago de Chile a casa de este Abarrote el Grito, de Cecilia Palma. Libro de poemas que transcurre como el grito que se piensa o el grito que se medita o el que se exhala. Queja, denuncia filosófica, siempre existencial.

Muy honrado que Cecilia escogiera esta acuarela como portada, porque sin saber que habría un libro de poemas, escrito por una poeta chilena y seleccionara este mi grito sensual, de color y forma, esta acuarela toma otro solitario grito de sangre que también es agua viva. Nada vale tanto como una gran raíz creciendo entre continentes.

Celebremos. 

Gritemos, que al fin de cuentas somos mortales. 

Gracias Cecilia Palma.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Beso blando


Hay un dulce beso en esta noche rara. El más humano beso es un hueso blando. No hay reproches en la boca. Ella se levanta, porque el beso en cuestión es entre ella y él. A ciegas se tocan para vivir. Todas las mañas el desayuno a corazón abierto. El beso sabe a Judas, en la gran boca que ha perdido el habla. Él la mira y se muerde los labios. Los mejores besos fueron en esa noche rara. Por eso nunca más volverá a dormir con almohada 

martes, 1 de mayo de 2018

Mayo


Mayo ha llegado tarde a mi ventana, pensaba que el sol de abril era de raíz de miel por eso llego entrado el primero de mayo después de recordar un Chicago manifiesto. 
El verde verdea, es cierto, relincha el amarillo y el amor huele a pienso. Tengamos el suspiro de la juventud temprana en el norte y en el sur del continente. 

viernes, 27 de abril de 2018

El Señor Bien


El mal que escondía en su oreja izquierda le perturbaba. Fue tanta su tenacidad que logro transformar esa cerilla. Después descubrió que tenía ojos muy pequeños, estaba tan triste que buscó un antifaz. El disimulo no es lo suyo pero viendo las circunstancias, buscó mitigar la grandeza de su boca. Se lamentaba ser un cualquiera. Estaba tan inquieto que le parecía su persona y su vida una inmundicia. Quería ser un a persona auténtica, fino, guapo, educado y con una respetable opinión de los otros. Comenzó a decir a las personas que todo estaba bien. Que los horrores, las garras la insolencia humana era pasajera. Para demostrarlo, se dejo arrancar las cejas y las pestañas. Comenzaron a ponerle sobrenombres, a pintarle la cara; a ponerle sombreros ridículos. El se sentía querido, acompañado. Todo esta bien, decía. Sólo hay que adaptarse.